En Europa, la heroína importada se encuentra en dos formas: la más común es la heroína marrón (su forma química de base) y la menos común y más cara es la heroína blanca (una forma salina), que procede generalmente del sureste de Asia. Además, dentro de la UE se producen algunos opiáceos, aunque la producción se limita principalmente a productos caseros elaborados con adormidera (por ejemplo, paja de adormidera, concentrado de tallos o cabezas de adormidera molidos) en varios países orientales de la UE, como Lituania, donde el mercado de tallos y concentrado de adormidera parece haberse estabilizado, y Polonia, donde la producción de «heroína polaca» podría estar disminuyendo (CND, 2005).
La heroína que se consume en Europa se produce principalmente en Afganistán, que continúa siendo el líder mundial del suministro de opio ilegal y, en 2005, alcanzó el 89 % de la producción mundial de opio ilegal, seguido de Myanmar (7 %). La producción mundial de opio ilegal permaneció relativamente estable durante el período comprendido entre 1999 y 2004, salvo en 2001, cuando la prohibición del cultivo de adormidera dictada por el régimen talibán de Afganistán se tradujo en un descenso espectacular, aunque efímero. Se calcula que en el año 2005 se produjeron 4 670 toneladas de opio, cifra que representa un descenso del 4 % respecto al año 2004 (CND, 2006). Por otro lado, el potencial de fabricación mundial de heroína estimado en 2005 fue de 472 toneladas (495 en 2004) (
La heroína entra en Europa por dos rutas principales. La ruta de los Balcanes, de importancia histórica, sigue desempeñando un papel crucial en el contrabando de heroína. Tras atravesar Pakistán, Irán y Turquía, la ruta se divide en dos tramos: al sur por Grecia, la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Albania, Italia, Serbia y Montenegro y Bosnia y Herzegovina; y al norte por Bulgaria, Rumanía, Hungría, Austria, Alemania y los Países Bajos, actuando estos últimos como centro de distribución secundario hacia los países de Europa Occidental. Las incautaciones de heroína realizadas durante el año 2004 sugieren que la ruta sur ha alcanzado la misma importancia que la ruta norte en cuanto al volumen introducido por contrabando (OMA, 2005; JIFE, 2006a). Desde mediados de la década de los años noventa, ha aumentado el contrabando de heroína hacia Europa a través de la «ruta de la seda» (aunque en menor grado que a través de las rutas de los Balcanes), por Asia Central (en especial, a través de Turkmenistán, Tayikistán, Kirguistán y Uzbekistán), el Mar Caspio y la Federación de Rusia, Belarús o Ucrania hacia Estonia, Letonia, algunos de los países nórdicos y Alemania (informes nacionales de la red Reitox, 2005; CND, 2006; JIFE, 2006a). Aunque estas rutas son las más importantes, los países de la península arábiga (Omán, Emiratos Árabes Unidos) se han convertido en lugares de tránsito para los envíos de heroína desde el sur o el suroeste de Asia con destino a Europa (JIFE, 2006a). Asimismo, en 2004 se incautó heroína destinada a Europa (y Norteamérica) en África Oriental y Occidental, el Caribe, América Central y Sudamérica (CND, 2006).
En 2004, se incautaron 210 toneladas de opio (o el equivalente de 21 toneladas de heroína), 39,3 toneladas de morfina y 59,2 toneladas de heroína en todo el mundo. Asia (50 %) y Europa (40 %) continuaron siendo los continentes donde se incautaron las mayores cantidades de heroína. La proporción incautada en Europa está aumentando, en gran parte como resultado del incremento de incautaciones realizadas en los países del sureste europeo (Turquía), que por vez primera sobrepasan el volumen interceptado en Europa Occidental y Central (CND, 2006).
Se calcula que en 2004 se realizaron 46 000 incautaciones, con unas 19 toneladas de heroína aprehendidas en los países que han facilitado datos. El Reino Unido continuó siendo el país con mayor número de incautaciones, seguido de Alemania e Italia, mientras que en Turquía se incautaron las mayores cantidades (seguida de Italia y el Reino Unido), que representan casi la mitad del total interceptado en 2004 (160). Durante el período 1999-2004, las incautaciones de heroína fluctuaron y, según los datos proporcionados por los distintos países, parece ser que la disminución que se apreció durante los años 2002 y 2003 fue seguida de un aumento en 2004 (161). Durante el quinquenio de 1999 a 2004, las cantidades totales incautadas aumentaron de forma constante hasta alcanzar un nivel récord en 2004, debido, en gran parte, a que la cantidad de heroína aprehendida en Turquía fue casi el doble en 2004 que en 2003 (162).
En 2004, el precio medio de venta minorista de la heroína marrón varió considerablemente entre los distintos países de Europa, desde 12 euros por gramo en Turquía a 141 euros por gramo en Suecia, mientras que el precio de la heroína blanca osciló entre 31 euros por gramo en Bélgica y 202 euros por gramo en Suecia, y el precio de la heroína sin distinción de tipo fluctuó entre 35 euros por gramo en Eslovenia y 82 euros por gramo en el Reino Unido (163). La información disponible para el período 1999-2004 revela un descenso en el precio medio de la heroína, una vez corregidos los efectos de la inflación (164), en la mayoría de los países que han aportado información (165).
En 2004, la pureza media de la heroína marrón para el consumidor osciló entre un 10 % en Bulgaria y un 48 % en Turquía, mientras que la pureza de la heroína blanca fluctuó entre un 20 % en Alemania y un 63 % en Dinamarca. La pureza de la heroína sin distinción de tipo varió entre un 16 % en Hungría y un 42-50 % (166) en los Países Bajos (167). La pureza media de los productos de heroína oscila desde 1999 en la mayoría de países que han facilitado datos (168), hecho que dificulta determinar una tendencia general.
El anhídrido acético (169) es un importante precursor utilizado en la producción ilegal de heroína. La operación «Topaz» es una iniciativa internacional que tiene como objeto realizar un seguimiento del comercio legal de anhídrido acético e investigar los métodos y las rutas de desvío (JIFE, 2006b). Existe un comercio legal considerable de esta sustancia, lo que dificulta su control. De hecho, desde 2001, 22 países/territorios exportadores han presentado 7 684 notificaciones previas a la exportación a la JIFE relativas a más de 1 350 000 toneladas de anhídrido acético. Las incautaciones en Turquía (1 600 litros en 2004) han disminuido notablemente en los últimos años y quizá indiquen que los traficantes han desarrollado nuevas rutas y métodos para el desvío. En 2004, se incautó por primera vez en Europa (Bulgaria) anhídrido acético proveniente del sureste de Asia (JIFE, 2006b).
Aunque algunos aspectos de la operación «Topacio» relativos al seguimiento del comercio internacional han demostrado ser efectivos, no se han logrado grandes progresos en la localización y el desmantelamiento de las rutas utilizadas para el contrabando de anhídrido acético dentro de Afganistán y en los países circundantes (JIFE, 2006b).
El proyecto «Mustard», que lleva a cabo Europol, tiene como objetivo identificar y perseguir a los grupos delictivos turcos y a los grupos vinculados a éstos que dirigen sus operaciones hacia y dentro de la UE y que trafican con drogas, principalmente heroína. Proporciona apoyo operativo a las investigaciones en curso en los Estados que toman parte en esta iniciativa y potencia el alcance de la inteligencia estratégica, ya que permite hacerse una idea de las actividades de la delincuencia organizada turca y otros grupos asociados (Europol, 2006).
La información que se incluye en este apartado proviene del indicador del consumo problemático de drogas (CPD) del OEDT, que incluye el «consumo por vía parenteral o consumo habitual o de larga duración de heroína, cocaína o anfetaminas». Históricamente, las estimaciones sobre el consumo problemático de drogas han hecho referencia principalmente al consumo de heroína, aunque en algunos países se depositaba también especial énfasis en los consumidores de anfetaminas, como se indica en otra parte del informe.

N. B.:
Los cuadrados rojos se refieren al uso de estimulantes, el resto al uso de opiáceos. CR, captura-recaptura de datos; TM, multiplicador de tratamiento; PM, multiplicador de policía; MI, indicador de variables múltiples; MM, Mortality Multiplier (Multiplicador de mortalidad); TP, regresión truncada de Poisson; CM, métodos combinados. Para información más detallada véanse los cuadros PDU-1, PDU-2 y PDU-3 del boletín estadístico de 2006. El símbolo indica un cálculo puntual y una barra indica un intervalo de duda que puede ser un intervalo de confianza del 95 % o un intervalo basado en un análisis de sensibilidad. Los grupos objetivo pueden variar ligeramente debido a la utilización de métodos y fuentes de datos diferentes, por lo que las comparaciones deben realizarse con cautela.
Fuentes:
Puntos focales nacionales.
Cuando se interpretan las estimaciones sobre el consumo problemático de opiáceos hay que tener en cuenta que las pautas de consumo son cada vez más heterogéneas. Por ejemplo, los problemas relacionados con el consumo de varias drogas han ido cobrando mayor importancia en casi todos los países, mientras que en algunos países donde históricamente ha predominado el consumo problemático de opiáceos se registran actualmente tendencias hacia el consumo de otros tipos de drogas. Actualmente se supone que la mayoría de consumidores de heroína consumen también estimulantes y otras drogas además de opiáceos, aunque es muy difícil obtener datos fiables sobre el policonsumo en el ámbito de la UE (véase el Capítulo 8).
La información sobre el consumo de drogas entre los presidiarios de los centros penitenciarios es incompleta. Muchos de los datos disponibles en Europa provienen de estudios ad hoc que a veces se realizan a escala local, en centros que no son representativos del sistema penitenciario nacional. Además, el tamaño de las muestras de presidiarios que se utilizan varía considerablemente. Como consecuencia, las diferencias entre las características de las poblaciones estudiadas reducen la posibilidad de comparar los datos de las distintas encuestas (dentro de un mismo país y entre distintos países), así como de extrapolar los resultados y analizar las tendencias.
La mayoría de países europeos (1) facilitaron información sobre el consumo de drogas entre la población de presidiarios durante los últimos cinco años (1999-2004). Esta información demuestra que, en comparación con la población general, los consumidores de drogas están sobrerrepresentados en la población de los centros penitenciarios. El porcentaje de reclusos que afirman haber consumido una droga ilegal en alguna ocasión varía según la prisión u otro centro penitenciario: la tasa media oscila entre alrededor de un tercio o menos en Hungría y Bulgaria y en torno a dos tercios o más en los Países Bajos, el Reino Unido y Noruega, y la mayoría de países registran una tasa de prevalencia a lo largo de la vida de aproximadamente un 50 % (Bélgica, Grecia, Letonia, Portugal, Finlandia). El cannabis sigue siendo la droga ilegal más consumida, con una tasa de prevalencia de vida entre los presidiarios que fluctúa entre un 4 % y un 86 %, comparado con un tasa de prevalencia de vida de entre un 3 % y un 57 % en el caso de la cocaína, de entre un 2 % y un 59 % para las anfetaminas, y de entre un 4 % y un 60 % para la heroína (2).
El porcentaje de presidiarios que declaran consumir drogas de forma regular o ser drogodependientes antes del encarcelamiento varía entre un 8 % y un 73 %, mientras que la prevalencia de vida de consumo de drogas por vía parenteral entre la población de reclusos se sitúa entre un 7 % y un 38 % (3).
Si bien la mayoría de consumidores reduce su consumo o deja de tomar drogas tras ingresar en prisión, algunos reclusos continúan consumiendo drogas y otros empiezan a consumirlas (ya sea por vía parenteral o no) en este entorno. De acuerdo con los estudios disponibles, entre un 8 % y un 51 % de los reclusos ha consumido drogas durante su estancia en prisión, entre un 10 % y un 42 % declara consumir drogas de manera regular y entre un 1 % y un 15 % ha consumido drogas por vía parenteral dentro del centro penitenciario (4). Ante estas cifras cabe considerar la propagación de enfermedades infecciosas, en especial, la disponibilidad de material de inyección esterilizado y el hábito de los reclusos de compartir los equipos de inyección.
Distintas encuestas realizadas de manera reiterada en la República Checa (1996-2002), Dinamarca (1995-2002), Lituania (2003/2004), Hungría (1997/2004), Eslovenia (2003/2004) y Suecia (1997-2004) muestran un aumento en la prevalencia del consumo de varios tipos de drogas entre los reclusos, mientras que las encuestas realizadas en Francia (1997-2003) revelan un descenso significativo en la proporción de consumidores por vía parenteral entre la población de los centros penitenciarios (5).
(1) Los países que han informado sobre estudios realizados durante los últimos cinco años (1999-2004) y proporcionaron información sobre las pautas de consumo de drogas de la población penitenciaria fueron Bélgica, la República Checa, Dinamarca, Alemania, Grecia, Francia, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Hungría, Malta, los Países Bajos, Austria, Portugal, Eslovenia, Eslovaquia, Finlandia, Suecia, el Reino Unido, Bulgaria y Noruega.
(2) Véase el cuadro DUP-1 y el gráfico DUP-1 del boletín estadístico de 2006.
(3) Véanse los cuadros DUP-2 y DUP-5 del boletín estadístico de 2006.
(4) Véanse los cuadros DUP-3 y DUP-4 del boletín estadístico de 2006.
(5) Véase el cuadro DUP-5 del boletín estadístico de 2006.
A pesar de la tendencia general hacia la diversificación del fenómeno, en muchos países las estimaciones sobre el consumo problemático de drogas se basan únicamente en la heroína y otros opiáceos como sustancias primarias. Este hecho se aprecia en los porcentajes estimados de consumo problemático de opiáceos (véase el gráfico 8), que en su mayor parte son muy similares a las cifras de CPD (170). No queda claro si en los demás países la prevalencia del consumo problemático de drogas que no sean opiáceos es prácticamente insignificante o bien es significativo pero demasiado difícil de calcular.
Resulta difícil estimar el número de consumidores problemáticos de opiáceos y es necesario realizar análisis complejos para obtener las cifras de prevalencia de las fuentes de datos disponibles. Además, las estimaciones se refieren con frecuencia a zonas geográficas limitadas y la extrapolación para obtener estimaciones nacionales no arroja siempre resultados fiables.
Las estimaciones sobre la prevalencia nacional del consumo problemático de opiáceos durante el período 2000-2004 oscilan entre uno y ocho casos por cada 1 000 habitantes de entre 15 y 64 años (basado en los promedios de las estimaciones). Las tasas de prevalencia estimadas de consumo problemático de opiáceos difieren en gran medida entre países, aunque cuando se han empleado distintos métodos en un mismo país, los resultados han sido notablemente coherentes. Las tasas más elevadas de consumo problemático de opiáceos se registraron en Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta y Austria (entre cinco y ocho casos por cada 1 000 habitantes de entre 15 y 64 años), mientras que las tasas más bajas fueron declaradas por la República Checa, Alemania, Grecia, Chipre, Letonia y los Países Bajos (menos de cuatro casos por cada 1 000 habitantes de entre 15 y 64 años) (gráfico 8). Algunas de las estimaciones bien documentadas que presentan unos resultados más bajos en la actualidad proceden de los nuevos Estados miembros de la UE, aunque Malta informó de una prevalencia más elevada (entre 5,4 y 6,2 casos por cada 1 000 habitantes de entre 15 y 64 años). A través de la limitada información disponible se puede determinar una prevalencia del consumo problemático de opiáceos en la UE de entre dos y ocho casos por cada 1 000 habitantes de entre 15 y 64 años de edad. No obstante, estas estimaciones distan mucho de ser totalmente fiables y será necesario concretarlas conforme se vayan facilitando más datos.
No se dispone de estimaciones locales y regionales específicas sobre el consumo problemático de opiáceos. Sin embargo, los datos disponibles sobre el consumo problemático de drogas (incluido el consumo de estimulantes y otras drogas) sugieren que la prevalencia difiere enormemente entre las ciudades y las regiones. Entre 2000 y 2004, las mayores prevalencias locales se registraron en Irlanda, Portugal, Eslovaquia y el Reino Unido, alcanzándose tasas de entre 15 y 25 casos por 1 000 habitantes (171). Como era de esperar, la variación geográfica también es significativa en el ámbito local. Por ejemplo, la prevalencia en distintas partes de Londres oscila entre los seis y los 25 casos por cada 1 000 habitantes. La amplia variación de los porcentajes de prevalencia locales hace que la generalización sea muy complicada.

N. B.:
Las series temporales se han combinado cuando los métodos eran similares durante todo el período. Para más información, véanse los cuadros PDU-1, PDU-2 y PDU-3 del boletín estadístico de 2006.
(1) Estimaciones para el grupo de 18-64 años
(2) Calculado a partir de los datos del grupo de 15- 54 años
Fuentes:
Puntos focales nacionales.
La falta de datos históricos fiables y coherentes dificulta la evaluación de las tendencias en el consumo problemático de opiáceos a lo largo del tiempo. Los datos recopilados sugieren que la prevalencia del consumo problemático de opiáceos difiere notablemente entre los distintos países e indica también que las tendencias dentro de la UE no coinciden. Los informes de algunos países, respaldados por otros indicadores, revelan que el consumo problemático de opiáceos continuó aumentando desde mediados hasta finales de los años noventa (gráfico 9), aunque parece haberse estabilizado o incluso haber disminuido durante los últimos años. Siete países disponen de estimaciones continuas del consumo problemático de opiáceos durante el período comprendido entre los años 2000 y 2004 (la República Checa, Alemania, Grecia, España, Irlanda, Italia, Austria), de los cuales cuatro (la República Checa, Alemania, Grecia, España) han registrado un descenso en el consumo problemático de opiáceos, mientras que uno ha sufrido un aumento (Austria, aunque resulta difícil de interpretar, ya que el sistema de recopilación de datos se modificó durante este período). Los datos obtenidos de los pacientes que inician tratamiento por primera vez indican que la incidencia del consumo problemático de opiáceos en general podría estar disminuyendo paulatinamente. Por lo tanto, se espera que en el futuro próximo se reduzca la prevalencia.
Los consumidores de drogas por vía parenteral presentan un riesgo muy elevado de sufrir consecuencias adversas, como enfermedades infecciosas graves o sobredosis. Por ello, es importante analizar por separado el consumo de drogas por vía parenteral.
A pesar de su importancia para la salud pública, pocos países disponen de estimaciones a escala nacional o subnacional (172) sobre el consumo de drogas por vía parenteral. En este apartado, ante la escasez de los datos disponibles, las estimaciones sobre los consumidores por vía parenteral no están clasificadas según la principal droga consumida, si bien las tendencias en la proporción de consumidores por vía parenteral entre los consumidores de heroína que reciben tratamiento (véase más adelante) se pueden trasladar a la situación especial de los consumidores de heroína por vía parenteral.
La mayoría de estimaciones disponibles sobre el consumo de drogas por vía parenteral se deriva de las tasas registradas de muertes por sobredosis o bien de la información sobre enfermedades infecciosas (como el VIH). Estas estimaciones varían considerablemente entre los distintos países: desde el año 2000, las estimaciones de ámbito nacional se han mantenido normalmente entre uno y seis casos por cada 1 000 habitantes de entre 15 y 64 años de edad, aunque antes del año 2000 se registraron algunas estimaciones más elevadas. A partir del año 2000, las mayores tasas de prevalencia nacionales de consumo de drogas por vía parenteral entre los países que disponen de estimaciones se observaron en Luxemburgo y Austria, con un porcentaje en torno a los seis casos por cada 1 000 habitantes de entre 15 y 64 años. Las estimaciones más bajas se registraron en Chipre y Grecia, con algo más de un caso por cada 1 000 habitantes.
Las tendencias temporales disponibles no sugieren ninguna pauta general y muestran descensos en algunos países y regiones (por ejemplo, en Escocia, Reino Unido) y aumentos en otros. No obstante, la falta de información en este ámbito no permite obtener una imagen clara de la situación.
El control de la proporción de consumidores actuales por vía parenteral entre los consumidores de heroína que acceden a tratamiento representa un complemento significativo a la hora de realizar un seguimiento de la prevalencia del consumo de drogas por vía parenteral en la población general. Sin embargo, es importante recordar que las proporciones observadas no reflejan necesariamente las tendencias de prevalencia del consumo total de drogas por vía parenteral. Por ejemplo, en países con una elevada tasa de consumidores de estimulantes (República Checa, Eslovaquia, Finlandia, Suecia), la proporción de consumo por vía parenteral entre los consumidores de heroína puede no ser representativa de la situación general.
La proporción de consumidores por vía parenteral entre las personas que consumen principalmente heroína y reciben tratamiento muestra de nuevo diferencias destacadas en los niveles de consumo de drogas por vía parenteral entre países, así como tendencias temporales diversas (173). En algunos países (España, Países Bajos y Portugal), sólo una proporción relativamente pequeña de consumidores de heroína que reciben tratamiento se inyecta esta droga, mientras que en otros el consumo por vía parenteral todavía es la forma principal de consumir heroína. En algunos de los antiguos Estados miembros que han facilitado datos (Dinamarca, Grecia, España, Francia, Italia y el Reino Unido) las tasas de consumo por vía parenteral entre los consumidores de heroína que reciben tratamiento ha disminuido. Sin embargo, en la mayoría de los nuevos Estados miembros, o al menos para los que se dispone de información, gran parte de los consumidores de heroína que reciben tratamiento son consumidores por vía parenteral.
En muchos países, los opiáceos (sobre todo la heroína) siguen siendo la principal droga por la que se solicita tratamiento. En el 60 % de los casos de las solicitudes de tratamiento realizadas en 2004 de acuerdo con el indicador de demanda de tratamiento, las principales drogas consumidas eran opiáceos, y más de la mitad (53 %) de estos pacientes declararon inyectarse la droga (175). Cabe recordar que el indicador de demanda de tratamiento no incluye a todas las personas que reciben tratamiento por consumo de opiáceos, cuyo número sería mucho mayor, sino sólo a los pacientes que han solicitado tratamiento durante el año objeto del informe.
La proporción de pacientes que solicitan tratamiento por consumo de heroína varía según el país. De acuerdo con la información más reciente de que se dispone, los países se pueden clasificar en tres grupos, según el porcentaje de consumidores problemáticos de heroína entre el total de consumidores de droga que solicita tratamiento:
menos del 50 %: República Checa, Dinamarca, Hungría, Países Bajos, Polonia, Eslovaquia, Finlandia y Suecia;
50-70 %: Alemania, España, Francia, Irlanda, Chipre, Letonia, Portugal, Reino Unido y Rumanía;
más del 70 %: Grecia, Italia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Eslovenia y Bulgaria (176).
En dos países se da una proporción considerable de pacientes de opiáceos que consumen sustancias distintas a la heroína: Hungría, donde es común el consumo de productos de adormidera caseros, y Finlandia, donde una gran parte de los pacientes de opiáceos abusan de la buprenorfina (177).
La mayoría de consumidores de opiáceos, al igual que los consumidores de otras drogas, solicitan tratamiento ambulatorio, aunque en proporción reciben más tratamiento en centros hospitalarios que los pacientes por cocaína y cannabis.
La mayoría de países que cada año registran cifras importantes de nuevos pacientes de heroína (excepto Alemania, donde se ha ampliado la base utilizada para el informe) declaran haber experimentado un descenso durante los últimos 4 o 5 años, aunque esta tendencia no se ha apreciado entre los pacientes que ya habían recibido tratamiento anteriormente. En general, el número de solicitudes repetidas no ha disminuido y, en la mayoría de países, el total de solicitudes de tratamiento por consumo de heroína se ha mantenido prácticamente estable. Alemania y el Reino Unido representan una excepción significativa, ya que el total de solicitudes registradas en estos países ha aumentado. Sin embargo, en general, el porcentaje de solicitudes de tratamiento por consumo de heroína (tanto el total de solicitudes como las solicitudes nuevas) ha disminuido. En el caso de las solicitudes nuevas, el porcentaje se ha reducido de unos dos tercios a alrededor de un 40 % entre 1999 y 2004, mientras que las solicitudes de tratamiento por consumo de cannabis y cocaína han aumentado (178).
En anteriores ocasiones se ha mencionado que los pacientes que solicitan tratamiento por consumo de opiáceos forman parte de un grupo de población con tendencia al envejecimiento, y esta trayectoria ha continuado en el año 2004. Casi todos los consumidores de opiáceos que solicitan tratamiento superan los 20 años de edad y casi la mitad de ellos tienen más de 30 años. La información de que se dispone a escala europea revela que sólo un reducido grupo de consumidores de opiáceos (menos del 7 %) son menores de 20 años cuando piden ayuda por primera vez (179). Hay algunos informes esporádicos de personas muy jóvenes (menores de 15 años) que solicitan tratamiento por consumo de heroína (180), por ejemplo, niños de 11 o 12 años en Sofía (Bulgaria); pero, en general, la demanda de tratamiento por heroína suele ser poco frecuente entre los más jóvenes.
Según los informes, los pacientes de opiáceos viven marginados en la sociedad, poseen un nivel educativo bajo, presentan tasas de desempleo elevadas y, a menudo, no disponen de alojamiento estable. El informe español señala que entre el 17 % y el 18 % de los pacientes de opiáceos no tienen hogar.
La mayoría de pacientes de opiáceos declaran haber consumido estas drogas por primera vez entre los 15 y los 24 años de edad, y alrededor de un 50 % de los pacientes admite haber consumido esta droga por primera vez antes de cumplir 20 años (181). Normalmente, transcurren entre 5 y 10 años entre que el paciente consume la droga por vez primera y solicita el primer tratamiento, mientras que el tiempo que transcurre entre la iniciación en la droga y el momento en que se empieza a consumir de forma regular suele ser de entre 1,5 y 2,5 años (informe nacional de Finlandia). Por lo tanto, podemos deducir que, por regla general, los pacientes de opiáceos consumen drogas de manera regular entre 3 y 7 años antes de solicitar por primera vez un tratamiento especializado.
En Europa, sólo algo más de la mitad de los nuevos pacientes de opiáceos que solicitan tratamiento en centros ambulatorios y, en cuyo caso se conoce el procedimiento de administración, se inyectan la droga. En general, los niveles de consumo por vía parenteral son más elevados entre los consumidores de opiáceos que solicitan tratamiento en los nuevos Estados miembros (más del 60 %) que entre los que lo hacen en los antiguos Estados miembros (menos del 60 %), a excepción de Italia y Finlandia, donde la proporción de pacientes que consumen opiáceos por vía parenteral alcanza un 74 % y un 79,3 % respectivamente. Los Países Bajos presentan el menor porcentaje de pacientes de opiáceos que se inyectan la droga (13 %), mientras que el porcentaje más elevado se registró en Letonia (86 %) (182).
La
Actualmente, la información sobre la disponibilidad de los distintos tipos de tratamiento para los problemas con opiáceos en Europa es limitada. De acuerdo con las respuestas a un cuestionario del OEDT, los expertos de la mayoría de Estados miembros (16) declararon que el tratamiento de sustitución es la forma principal de tratamiento disponible. No obstante, en cuatro países (República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia), el tratamiento sin drogas es más común, y en dos países, España y Suecia, las opciones de tratamiento con asistencia médica y tratamiento sin drogas están equilibradas.
La terapia de sustitución para la dependencia de opiáceos (principalmente, el tratamiento con metadona o buprenorfina) se emplea en todos los Estados miembros de la UE (183), así como en Bulgaria, Rumanía y Noruega. Además, se ha alcanzado un consenso generalizado en Europa sobre la aplicación de este enfoque, que se considera beneficioso en el tratamiento de consumidores problemáticos de opiáceos, aunque en algunos países todavía es un tema conflictivo (véase el Capítulo 2). A escala internacional, el papel del tratamiento de sustitución es cada vez menos controvertido. En el año 2004, el sistema de la ONU adoptó un documento de posición respecto a la terapia de mantenimiento de sustitución (OMS/ONUDD/ONUSIDA, 2004), y en junio de 2006 la OMS incluyó la metadona y la buprenorfina en su lista modelo de medicamentos esenciales.
Ahora existe una base sólida que prueba el valor de los programas de sustitución que utilizan sustancias como la metadona o la buprenorfina. Los estudios en este campo han demostrado que la terapia de sustitución está relacionada con un descenso en el consumo de drogas ilegales, una reducción de las tasas de consumo por vía parenteral, una reducción de los comportamientos vinculados a un riesgo elevado de contagio del VIH u otras enfermedades infecciosas, como compartir materiales de inyección, y una mejora tanto en la conducta social como en la salud general del paciente. Las investigaciones realizadas también indican que, con este tratamiento, se podrían reducir los niveles de actividad delictiva y que un tratamiento de sustitución generalizado podría incidir en el número de muertes relacionadas con las drogas. Para conseguir unos resultados óptimos es necesario ingresar a tiempo en el programa, que el tratamiento de sustitución tenga una duración y continuidad suficientes y que las dosis de medicación sean adecuadas.
Si bien la metadona continúa siendo el tratamiento de sustitución prescrito con mayor frecuencia en Europa, se siguen ampliando las opciones de tratamiento. Actualmente, la buprenorfina se encuentra disponible en 19 países de la UE, Bulgaria y Noruega, aunque no queda claro si está oficialmente autorizada para los tratamientos de mantenimiento en todos los países que declaran su uso. Teniendo en cuenta que el tratamiento con buprenorfina a altas dosis se empezó a utilizar en Europa hace sólo 10 años, esta droga se ha establecido como opción terapéutica a un ritmo particularmente rápido (véase el gráfico 1) (184).
La sustitución de drogas a largo plazo no es el único fin de la farmacoterapia opiácea. La metadona y la buprenorfina también se emplean para el tratamiento de privación de opiáceos cuando el objetivo terapéutico es ayudar a la persona a lograr la abstinencia mediante la administración de una dosis reducida durante un período determinado de tiempo para atenuar al máximo la angustia producida por el síndrome de abstinencia. La naltrexona, un antagonista de opiáceos, se aplica en algunas ocasiones en la farmacoterapia aversiva de la dependencia de opiáceos para ayudar a prevenir la recaída, ya que bloquea los efectos de la heroína. Sin embargo, las pruebas disponibles sobre el efecto terapéutico de esta droga todavía no son concluyentes.
Algunos países (Alemania, España, Países Bajos y Reino Unido) también disponen de programas de prescripción de heroína, aunque el número de pacientes que recibe este tipo de tratamiento es bastante reducido comparado con los demás tipos de sustitución de drogas (probablemente, constituye menos de un 1 % del total). Este tipo de tratamiento sigue siendo controvertido y, normalmente, se ofrece en el marco de ensayos científicos a consumidores a largo plazo en cuyo caso han fracasado otras opciones terapéuticas.
Un análisis reciente sobre la efectividad del tratamiento de la drogodependencia en la prevención de la transmisión del VIH ha revelado que las intervenciones orientadas al comportamiento pueden aumentar los efectos positivos del tratamiento de sustitución en la prevención del VIH, mientras que la efectividad de la terapia psicoterapéutica por sí sola es variable. Asimismo, los tratamientos basados en la abstinencia han demostrado cosechar buenos resultados en la prevención del VIH en las personas que reciben tratamiento durante un mínimo de tres meses (Farrell et al., 2005).
De acuerdo con la Lista I de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, la metadona es una droga controlada y, la JIFE regula los niveles anuales de consumo nacional de esta sustancia.
Según el OEDT, se calcula que en los Estados miembros de la UE, Bulgaria, Rumanía y Noruega, como mínimo, más de 500 000 pacientes recibieron tratamiento de sustitución a lo largo del año (véase el cuadro 4 del Informe anual de 2005). Exceptuando la República Checa y Francia, donde la opción más frecuente es el tratamiento con buprenorfina a altas dosis, en más del 90 % de los tratamientos que se ofrecen en los demás países se emplea la metadona.
Un 85 % del consumo mundial de metadona corresponde a la UE y los Estados Unidos, y en estos países el consumo de esta sustancia ha aumentado de manera continua durante el último decenio. Las cantidades consumidas se estabilizaron en ambas regiones entre 1997 y 2000, pero desde entonces se ha producido un drástico incremento en los Estados Unidos. En la actualidad, los niveles de consumo de metadona en la UE corresponden aproximadamente a la mitad de los niveles de los Estados Unidos (185).
Normalmente, los incrementos más destacados en el consumo de metadona están relacionados con la introducción de esta opción de tratamiento a escala nacional. Por ejemplo, en Francia, la aplicación generalizada de tratamientos de sustitución con metadona en 1995 comportó un rápido aumento del consumo de esta sustancia, que pasó de 31 kg en 1995 a 446 kg en 2004.
Se aprecian signos de estabilización en los niveles de consumo de metadona en las estadísticas más recientes de Dinamarca, España, Malta, los Países Bajos y, posiblemente, de Alemania. Estas estadísticas se corresponden con las tendencias que revelan los informes sobre el número de pacientes en tratamiento (véase el Capítulo 2).
(159) Véase «Interpretación de las incautaciones y otros datos de mercado».
(160) Este dato deberá cotejarse con la información correspondiente a 2004, cuando se disponga de ella. Faltan los datos relativos al número de incautaciones de heroína y cantidades aprehendidas en Irlanda y el Reino Unido en 2004; además, faltan los datos relativos al número de incautaciones de heroína en los Países Bajos en 2004. Con fines estimativos, los datos no disponibles para 2004 fueron reemplazados por los datos correspondientes a 2003. Los datos sobre las cantidades aprehendidas en 2004 facilitados por los Países Bajos son sólo estimativos y no pueden ser incluidos en el análisis de tendencias de 2004.
(161) Véase el cuadro SZR-7 del boletín estadístico de 2006.
(162) Véase el cuadro SZR-8 del boletín estadístico de 2006.
(163) Véase el cuadro PPP-2 del boletín estadístico de 2006.
(164) Tomando 1999 como año base a efectos del valor del dinero en todos los países.
(165) Durante el período 1999-2004 se dispuso de datos sobre los precios de la heroína de al menos tres años consecutivos: de la heroína marrón, en Bélgica, la República Checa, España, Francia, Irlanda, Luxemburgo, Polonia, Portugal, Eslovenia, Suecia, el Reino Unido, Bulgaria, Rumanía, Turquía y Noruega; de la heroína blanca, en la República Checa, Alemania, Francia, Letonia y Suecia; y de la heroína sin distinción de tipo, en Lituania y el Reino Unido.
(166) Estas dos cifras corresponden a información de dos sistemas de seguimiento diferentes (véase el cuadro PPP-6 (parte iii) del boletín estadístico de 2006); hay que ser prudente en su interpretación, ya que el porcentaje del 50 % se basa solamente en una muestra.
(167) Véase el cuadro PPP-6 del boletín estadístico de 2006.
(168) Durante el período 1999-2004 se dispuso de datos sobre la pureza de la heroína de al menos tres años consecutivos: en el caso de la heroína marrón, en la República Checa, Dinamarca, España, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Austria, Portugal, Eslovaquia, el Reino Unido, Turquia y Noruega; en el caso de la heroína blanca, en Dinamarca, Alemania, Estonia, Finlandia y Noruega; y en el caso de la heroína sin distinción de tipo, en Bélgica, Lituania, Hungría y los Países Bajos.
(169) Incluido el Cuadro I de la Convención de 1988.
(170) Véase el gráfico PDU-1 (parte i) del boletín estadístico de 2006.
(171) Véase el gráfico PDU-6 (parte i) del boletín estadístico de 2006.
(172) Véase el gráfico PDU-7 del boletín estadístico de 2006.
(173) Véase el gráfico PDU-3 (parte i) del boletín estadístico de 2006.
(174) Véase la nota a pie de página (70).
(175) Véase el gráfico TDI-2 y el cuadro TDI-5 del boletín estadístico de 2006.
(176) Véase el cuadro TDI-5 del boletín estadístico de 2006.
(177) Véase el cuadro TDI-26 del boletín estadístico de 2006; informes nacionales de la red Reitox.
(178) Véase el gráfico TDI-1 del boletín estadístico de 2006.
(179) Véase el cuadro TDI-10 del boletín estadístico de 2006.
(180) www.communitycare.co.uk.
(181) Véase el cuadro TDI-11 del boletín estadístico de 2006.
(182) Véase el cuadro TDI-17 del boletín estadístico de 2006.
(183) Chipre informa sobre el uso de la metadona en los tratamientos de desintoxicación desde el año 2004. Además, se ha anunciado el inicio de un proyecto piloto de tratamiento de mantenimiento con metadona, aunque no se ha incluido ningún caso de tratamiento en los informes. En Turquía, la metadona está oficialmente registrada para el tratamiento de dependencias de opiáceos, pero no se ha informado sobre ningún caso de tratamiento.
(184) Véase la cuestión particular sobre buprenorfina del Informe anual de 2005.
(185) Véase el gráfico NSP-2 del boletín estadístico de 2006.