El cannabis continúa siendo la droga ilegal de origen vegetal de mayor producción y tráfico a escala mundial (CND, 2006).
La producción de resina de cannabis a gran escala se concentra en unos pocos países, especialmente en Marruecos, pero también en Pakistán y Afganistán. Se estima que la producción total de resina de cannabis a escala global alcanza anualmente las 7 400 toneladas (CND, 2006). La mayor parte de la resina de cannabis que se consume en la UE se produce en Marruecos y se introduce en Europa principalmente a través de la Península Ibérica, aunque aparentemente los Países Bajos representan un importante centro secundario de distribución hacia otros países de la UE. En 2004 se realizó por segunda vez una encuesta sobre el cultivo de cannabis en Marruecos, y los resultados revelaron un descenso del 10 % en relación con los datos de 2003, en gran parte a consecuencia de la intervención del Gobierno. En 2004, el área total de cultivo alcanzaba las 120 500 hectáreas en la región del Rif, lo que corresponde a una producción potencial de 2 760 toneladas de resina de cannabis (ONUDD y Gobierno de Marruecos, 2005).
El número de incautaciones de drogas en un país suele considerarse un indicador indirecto de la oferta y disponibilidad de estas sustancias, aunque también refleja los recursos, prioridades y estrategias de las fuerzas de seguridad, así como la vulnerabilidad de los traficantes ante las actividades nacionales e internacionales destinadas a reducir la oferta y las prácticas de elaboración de informes. Las cantidades incautadas pueden variar en gran medida de un año a otro, por ejemplo si un año algunas incautaciones son especialmente grandes. Por esta razón, en ocasiones el número de incautaciones es un mejor indicador de las tendencias. En todos los países, la cifra total de incautaciones incluye un porcentaje muy elevado de pequeñas incautaciones en el ámbito minorista (a pie de calle). Cuando se conocen, el origen y el destino de las drogas incautadas pueden ser indicadores de rutas de tráfico y áreas de producción. La mayoría de Estados miembros comunica el precio y la pureza/potencia de las drogas vendidas en el ámbito minorista. No obstante, los datos proceden de una gran variedad de fuentes que no siempre son comparables, lo que hace difícil establecer una comparación exacta entre países.
Otros países mencionados en 2004 como países de origen de la resina de cannabis incautada en la UE son Albania, Portugal, Senegal, Afganistán, Pakistán, y países de Asia Central (informes nacionales de la red Reitox, 2005; OMA, 2005; JIFE, 2006a).
En 2003, la producción potencial mundial de hierba de cannabis se estimó en más de 40 000 toneladas (CND, 2005), con países de origen repartidos por todo el mundo. Según los datos, la hierba de cannabis incautada en la UE en 2004 tiene su origen en diversos países, principalmente en los Países Bajos y Albania, pero también en Angola, Sudáfrica, Jamaica y Tailandia (informes nacionales de la red Reitox, 2005; OMA, 2005; JIFE, 2006). Además, en la mayoría de los Estados miembros de la UE se llevan a cabo el cultivo y la elaboración locales (interior y exterior) de productos del cannabis.
En 2004, se incautaron un total de 1 471 toneladas de resina de cannabis y 6 189 toneladas de hierba de cannabis en todo el mundo. La mayoría de las incautaciones de resina de cannabis siguieron produciéndose en Europa Central y Occidental (74 %) y en el suroeste de Asia y Oriente Medio y Próximo (19 %), mientras que las incautaciones de hierba de cannabis se concentraron de nuevo en Norteamérica (68 %) y África (31 %) (ONUDD, 2006).
En 2004, se incautaron 1 087 toneladas de resina de cannabis en las 275 000 operaciones que se estima se llevaron a cabo en la UE. La mayoría de las incautaciones (que representan aproximadamente la mitad de todas las incautaciones y tres cuartas partes de la cantidad total incautada en la UE), las comunica España, seguida por Francia y el Reino Unido (40). Si bien el número de incautaciones de resina en la UE en su conjunto ha experimentado un descenso entre 1999 y 2003, las tendencias en los países que han facilitado información indican un incremento a escala de la UE durante 2004 (41). De la cantidad total de resina interceptada en la UE se desprende que durante el período 1999-2004 se ha producido un incremento continuado, aunque en el año 2004 la mayoría de los países (excepto España) informaron de un descenso (42).
Sin embargo, en la UE se producen menos incautaciones de hierba de cannabis; en 2004, en las aproximadamente 130 000 incautaciones, la cantidad aprehendida alcanzó las 71 toneladas, y la mayoría de las incautaciones tuvieron lugar en el Reino Unido (43). El número de incautaciones de hierba de cannabis en la UE ha aumentado continuamente desde 1999 (44), si bien las cantidades aprehendidas han ido descendiendo en los países que han facilitado información desde 2001 (45). Este cuadro de situación es preliminar, dado que aún no se dispone de los datos del Reino Unido correspondientes a 2004.
En 2004, se estima que en la UE y en los países candidatos se llevaron a cabo 12 800 incautaciones, lo que supuso la aprehensión de aproximadamente 22 millones de plantas de cannabis, correspondientes a 9,5 toneladas, siendo Turquía el país donde se llegaron a aprehender las mayores cantidades (46). El número de incautaciones de plantas de cannabis ha aumentado desde 1999 y, en base a los datos facilitados por los países, siguió incrementándose en 2004.
En 2004, el precio medio de venta al por menor de la resina de cannabis en la UE fluctuó entre 2,3 euros por gramo en Portugal y 12 euros por gramo en Noruega, mientras el precio de la hierba de cannabis osciló entre 2,7 euros por gramo en Portugal y 11,6 euros por gramo en Malta. Según los datos facilitados, en la mayoría de los países los precios de los productos de cannabis oscilaban entre los 5 y los 10 euros por gramo (47).
El precio medio de la resina de cannabis, una vez corregidos los efectos de la inflación (48), experimentó un descenso durante el período 1999-2004 en todos los países que han facilitado datos (49), excepto en Alemania y España, donde los precios se mantuvieron estables, y Luxemburgo, donde se registró un ligero incremento. Asimismo, el precio medio de la hierba de cannabis de tipo no especificado o importada, descontando la inflación (50), también descendió durante el mismo período en la mayoría de los países que facilitaron información, pero se mantuvo estable en España y los Países Bajos y aumentó en Alemania, Letonia, Luxemburgo y Portugal. Sólo dos países, concretamente los Países Bajos y el Reino Unido, informaron sobre el precio medio de la hierba de cannabis cultivada localmente, y en ambos casos se constató una disminución del precio.
La potencia de los productos del cannabis viene determinada por su contenido de Δ9-tetrahidrocannabinol (THC), la principal sustancia psicoactiva (OEDT, 2004b). En 2004, a tenor de los datos facilitados, el contenido medio de THC de la resina de cannabis vendida al por menor oscilaba entre menos del 1 % (Bulgaria) y el 16,9 % (Países Bajos), mientras que la potencia de la hierba de cannabis variaba entre el 0,6 % (Polonia) y el 12,7 % (Inglaterra y Gales) (51). Según la información facilitada por los Países Bajos, la potencia de la hierba de cannabis cultivada localmente en el país fue del 17,7 % (52).
El consumo de drogas entre la población general o escolar se evalúa mediante encuestas que permiten estimar la proporción de personas que declaran haber consumido drogas durante determinados períodos de tiempo: a lo largo de su vida, durante el último año o el último mes.
El OEDT, en colaboración con expertos nacionales, ha desarrollado una serie de temas básicos comunes («Modelo de cuestionario europeo», EMQ) que se utilizan en las encuestas a adultos en la mayoría de los Estados miembros de la UE. En el Handbook for surveys about drug use among the general population [Manual de encuestas sobre el consumo de drogas entre la población general] (http://www.emcdda.europa.eu/?nnodeid=1380) se incluyen más detalles sobre este modelo. Sin embargo, todavía existen diferencias entre los países en cuanto a la metodología y el año de recopilación de datos. Por lo tanto, incluso las pequeñas disparidades que existen entre los países deben interpretarse con prudencia (1).
El concepto «consumo a lo largo de la vida» puede que tenga un valor limitado de cara a la evaluación de la situación actual entre adultos (aunque podría ser un indicador razonable entre escolares); sin embargo, permite obtener una visión general de las pautas de consumo. El «consumo en el último año» y el «consumo en el último mes» proporcionan información más precisa sobre el consumo actual; el segundo de estos indicadores se centra más en las personas que consumen la droga frecuentemente.
El proyecto europeo de encuestas escolares sobre el alcohol y otras drogas (ESPAD) es una importante fuente de datos sobre el consumo de drogas y alcohol entre los escolares europeos y resulta de gran valor en el registro de las tendencias a lo largo del tiempo. Las encuestas ESPAD se realizaron en los años 1995, 1999 y 2003, y la próxima encuesta se realizará en el año 2007.
El ESPAD utiliza métodos e instrumentos normalizados en muestras representativas de ámbito nacional de alumnos de 15 y 16 años a fin de obtener un conjunto de datos comparables. La participación en las encuestas ESPAD ha ido aumentando con cada nueva encuesta: en 1995 participaron 26 países, en 1999, 30 países y en 2003, 35 países, incluidos 22 Estados miembros de la UE y cuatro países candidatos (Bulgaria, Croacia, Rumanía y Turquía). Las preguntas de la encuesta se centran en el consumo de alcohol y de drogas ilegales dentro de intervalos de tiempo normalizados, y la frecuencia del consumo.
Puede encontrarse información sobre ESPAD en la página web de ESPAD (www.espad.org), donde se podrá consultar asimismo la disponibilidad de los informes.
(1) Para más información sobre la metodología de las encuestas de población y la metodología empleada en cada una de las encuestas nacionales, véase el boletín estadístico de 2006.
El cannabis es la sustancia ilegal consumida con mayor frecuencia en Europa. Su consumo se vio incrementado en casi todos los países de la UE durante los años noventa, en particular entre los jóvenes y los escolares.
Se estima que alrededor de 65 millones de europeos adultos, lo que equivale aproximadamente al 20 % de las personas con edades comprendidas entre 15 y 64 años, han probado esta sustancia al menos una vez (53), aunque cabe recordar que, en la mayoría de los casos, no la están consuminendo ya. Las cifras por países presentan grandes variaciones (entre el 2 % y el 31 %) registrándose en Malta, Bulgaria y Rumanía las cifras más bajas, y las más altas en Dinamarca, (31 %), España (29 %), Francia (26 %) y el Reino Unido (30 %) (54). De los 25 países sobre los que se dispone de información, 13 presentaron tasas de prevalencia de vida de entre el 10 y el 20 % (55).
El consumo en el último año es claramente inferior al consumo a lo largo de la vida. Se estima que alrededor de 22,5 millones de europeos adultos consumieron cannabis durante el último año, lo que equivale a alrededor del 7 % de las personas con edades comprendidas entre los 15 y los 64 años. Por países, fluctúan entre el 1 % y el 11 %, registrándose en Grecia, Malta y Bulgaria las cifras más bajas, y las más altas en España (11,3 %), Francia (9,8 %) y el Reino Unido (9,7 %) (56).
Las estimaciones de la prevalencia en el último mes representan de forma más precisa el consumo regular de cannabis. Se estima que 12 millones de europeos adultos han consumido esta droga en los últimos 30 días, lo que corresponde a alrededor de un 4 % de la población adulta. Las cifras por países oscilan entre el 0,5 % y el 7,5 %, lo que supone una diferencia de 15 veces . Las cifras más bajas corresponden a Lituania, Malta, Suecia y Bulgaria, y las más altas a la República Checa (4,8 %), España (7,6 %) y el Reino Unido (5,6 %) (57).
El consumo de drogas ilegales, incluido el cannabis, se concentra principalmente entre los jóvenes. En 2004, entre el 3 % y el 44 % de los europeos con edades comprendidas entre los 15 y los 34 años reconocía haber probado el cannabis, del 3 al 20 % afirmaba haberlo consumido en el último año, y entre el 1,5 y el 13 % reconocía haberlo consumido en el último mes. De nuevo las cifras más altas son las correspondientes a la República Checa, España y el Reino Unido. En Europa, para este grupo de edad se registran los siguientes porcentajes: el 32 % para el consumo a lo largo de la vida, el 14 % para el consumo en el último año (en comparación con el 2 % de las personas con edades comprendidas entre los 35 y los 64 años) y más del 7 % para el consumo en el último mes (en comparación con el 1 % de las personas con edades comprendidas entre los 35 y los 64 años) (58).
El consumo de cannabis es incluso superior entre las personas con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años, con una prevalencia a lo largo de la vida que oscila entre el 3 % y el 44 % (la mayoría de países registra cifras en el rango del 20 al 40 %); el consumo en el último año fluctúa entre el 4 % y el 28 % (en la mayoría de los países entre el 10 % y el 25 %) (gráfico 2); y el consumo en el último mes varía del 1 % al 15 % (en la mayoría de los países, del 5 % al 12 %), con porcentajes superiores entre los hombres que entre las mujeres. En los nuevos Estados miembros, los niveles de consumo de cannabis entre los adultos jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años se sitúan en general en el mismo rango que en los países de la Europa de los Quince, pero entre grupos de edades superiores los porcentajes de consumo descienden considerablemente (59).
Cabe señalar que, en la encuesta nacional sobre consumo de drogas y salud realizada en los Estados Unidos en 2004 (60), el 40,2 % de los adultos encuestados (a partir de 12 años) afirmó haber consumido esta sustancia a lo largo de la vida, lo que contrasta con el porcentaje de aproximadamente el 20 % en la UE. Este porcentaje supera incluso el porcentaje de los países europeos con las mayores tasas de consumo a lo largo de la vida (el 31,3 % en Dinamarca y el 29,7 % en el Reino Unido), aunque las diferencias en cuanto a las estimaciones de consumo en el último año son menos marcadas: en los Estados Unidos esta cifra corresponde al 10,6 %, mientras que el porcentaje europeo alcanza el 7 %, y varios países europeos han registrado cifras similares a las de los Estados Unidos.
N. B.:
Los datos proceden de las encuestas nacionales disponibles más recientes en cada país en el momento de realización del informe. Para más información, véanse los cuadros GPS-8, GPS-11 y GPS-18 del boletín estadístico de 2006.
Fuentes:
Informes nacionales de la red Reitox (2005), extraídos de encuestas de población, informes y artículos científicos.
Cinco Estados miembros de la UE (Bélgica, España, Italia, Chipre y Reino Unido) facilitaron nuevos datos a partir de encuestas escolares a nivel nacional, y Bulgaria aportó datos obtenidos a través de encuestas escolares llevadas a cabo en dos ciudades importantes. En general, la situación del consumo de cannabis entre los escolares europeos no ha experimentado ningún cambio. La mayor tasa de prevalencia de consumo de cannabis a lo largo de la vida entre escolares de 15 a 16 años se da en la República Checa y en España (44 % y 41 %, respectivamente). Entre los países en los que el porcentaje supera el 25 % se incluyen Alemania, Italia, los Países Bajos, Eslovenia y Eslovaquia (27-28 %), mientras que en Bélgica, Francia, Irlanda y el Reino Unido la prevalencia a lo largo de la vida oscila entre el 32 % y el 40 %. Según las estimaciones, la menor prevalencia a lo largo de la vida (menos del 10 %) se da en Grecia, Chipre, Suecia, Rumanía, Turquía y Noruega (61).
Las estimaciones en cuanto a prevalencia en escolares de entre 15 y 16 años no deberían generalizarse a estudiantes de mayor edad, ya que la prevalencia puede experimentar un incremento desproporcionado con respecto al aumento de edad. Entre los jóvenes de 17 y 18 años se estima que la prevalencia a lo largo de la vida es superior al 50 % en la República Checa, España y Francia (62). En Suecia, donde la prevalencia es inferior con respecto a muchos otros Estados miembros, se estima que el consumo de cannabis a lo largo de la vida entre estudiantes de 17 y 18 años es del 14 %, es decir, más del doble que entre los estudiantes de 15 a 16 años (6 %) (63).
El consumo de cannabis tiende a ser ocasional, o a interrumpirse después de un cierto tiempo de haberse iniciado. Por término medio, el 33 % de los europeos que han tenido alguna experiencia con el cannabis afirma haberlo consumido en el último año, mientras que sólo el 16 % lo ha consumido en los últimos 30 días. Estas proporciones, conocidas como «tasas de continuación», varían en todos los países, oscilando entre el 20 % y el 45 % para la continuación en el último año y entre el 10 % y el 25 % para la continuación en los últimos 30 días (64).
Durante los últimos años, ha aumentado la preocupación por las consecuencias potenciales del consumo de cannabis, tanto en el ámbito social como para la salud. A pesar de que los datos disponibles no permiten una valoración diáfana de estas cuestiones, se han podido extraer algunas conclusiones. Por ejemplo, parece evidente que el consumo intensivo de cannabis está relacionado con las enfermedades mentales, aunque con respecto a la comorbilidad se debe examinar cuál es la causa y cuál el efecto. La complejidad de esta correlación se analiza y se debate en un monográfico del OEDT de próxima publicación.
El hecho de que el consumo intensivo de cannabis coincida a menudo con problemas mentales que no están específicamente relacionados con las drogas tiene implicaciones prácticas. Cuando se elabora un plan de tratamiento para consumidores de cannabis, puede resultar complicado para el personal médico saber si es mejor tratar el consumo de droga o el problema de salud mental en primer lugar. Los estudios sobre los efectos del tratamiento para consumo problemático de cannabis todavía siguen siendo escasos, y los pocos que existen versan sobre tratamientos psicosociales específicos. Por lo que se refiere a las demás modalidades de tratamiento, o bien no se han investigado o bien los estudios realizados no son suficientes. Por este motivo, no disponemos de información que pruebe la eficacia y la efectividad de estos tratamientos.
Si bien el consumo de cannabis se concentra principalmente entre los jóvenes, España y el Reino Unido han aportado datos que apuntan a que el consumo de droga podría prolongarse hasta edades comprendidas entre los 30 y los 50 años. Esto podría comportar un importante cambio a largo plazo en las pautas de consumo de cannabis que merece ser considerado con mayor detenimiento.
El consumo de cannabis, al igual que el de otras drogas ilegales, es notablemente mayor entre hombres que entre mujeres. La diferencia es más acentuada en el caso del consumo en el último año o último mes que en el caso de consumo a lo largo de la vida, pero las diferencias son menores entre jóvenes que entre adultos de más edad (véase la cuestión particular sobre género). Asimismo, el consumo de cannabis es más frecuente en zonas urbanas o en zonas con una elevada densidad de población. Se ha planteado como hipótesis que el consumo podría estar extendiéndose a ciudades más pequeñas o a zonas rurales. Por ejemplo, Polonia documentó esta tendencia en su informe nacional de 2005.
A pesar de la creciente preocupación sobre el consumo regular o intensivo de cannabis (65), a escala europea la información existente al respecto es muy limitada. Una estimación aproximada trazada en el Informe anual de 2004 (OEDT, 2004a) sugiere que el 1 % de los adultos europeos, unos 3 millones de personas, podrían ser consumidores diarios o casi diarios de cannabis. Varios países informaron de incrementos en el consumo regular o intensivo de cannabis, pero sólo España registró datos similares con respecto al consumo diario, con un incremento entre 1997 y 1999 (0,7-0,8 % de los adultos) y en el año 2001 (1,5 %), seguido por una estabilización en 2003 (1,5 %). Sería de gran ayuda disponer de información de otros países y clasificada por grupos de edad específicos (por ejemplo de 15 a 24 años). El estudio francés ESCAPAD del año 2003 reveló que el 14 % de los jóvenes de 17 y 18 años (el 9 % de las chicas y el 18 % de los chicos) podría considerarse bajo riesgo de caer en un consumo problemático, según una escala específica (CAST). Otros países también trabajan con escalas para evaluar las formas de consumo intensivo de cannabis (Alemania, los Países Bajos, Polonia y Portugal), y el OEDT está promoviendo la colaboración en esta área.
El seguimiento de las tendencias a largo plazo en Europa se ve dificultado por la falta de datos de series temporales fiables. No obstante, va en aumento el número de países que han realizado encuestas desde principios de los años noventa, algunas de las cuales ya ofrecen una valiosa visión de las tendencias a lo largo del tiempo.
Por lo general, se considera que el consumo de cannabis empezó a extenderse en algunos países europeos en los años sesenta y se hizo popular en los años setenta y ochenta. Las encuestas nacionales más recientes muestran un significativo consumo a lo largo de la vida entre las personas de entre 45 y 54 años en Dinamarca, Alemania, España, Francia, los Países Bajos, Suecia y el Reino Unido, lo que sugiere una importante iniciación en el consumo de cannabis durante finales de los años sesenta y en los años setenta. Un análisis sobre la iniciación en el consumo de cannabis reveló una importante expansión del mismo en España durante los años setenta, en Alemania (parte occidental) durante los años ochenta y en Grecia durante los años noventa (66). Los datos recogidos en Suecia documentan un grado relativamente alto de experimentación entre los reclutas (15-20 %) en los años setenta.

N. B.:
Los datos proceden de las encuestas nacionales disponibles más recientes en cada país en el momento de realización del informe. Para más información, véase el cuadro GPS-4 del boletín estadístico de 2006.
Fuentes:
Informes nacionales de la red Reitox (2005), extraídos de encuestas de población, informes y artículos científicos.
Las encuestas en hogares a nivel local o nacional, en cuarteles y en colegios revelan que el consumo de cannabis aumentó notablemente durante los años noventa en casi todos los países de la UE, sobre todo entre los jóvenes. Hasta fechas recientes se ha seguido produciendo un incremento en casi todos los países, aunque hay signos de estabilización o incluso de retroceso en algunos casos.
A principios de los años noventa, las mayores tasas de consumo reciente de cannabis entre los adultos jóvenes (de entre 15 y 34 años) correspondían al Reino Unido, si bien fueron descendiendo paulatinamente a partir de 1998 hasta 2004/2005 (67), mientras que en España y Francia las tasas han alcanzado recientemente (en 2002 o 2003) los antiguos niveles del Reino Unido (gráfico 3). La República Checa también informa de niveles de prevalencia similares.
Los niveles de consumo son inferiores en Dinamarca, Alemania, Estonia, Italia, los Países Bajos y Eslovaquia, pero en todos estos países se han registrado incrementos en cuanto al consumo en el último año entre adultos jóvenes, al igual que Hungría, aunque en menor medida. Cabe tener en cuenta que los datos daneses (2000) y neerlandeses (2001) se han quedado relativamente anticuados y que la situación actual es, por lo tanto, menos diáfana.
En Finlandia y Suecia las tasas de prevalencia son relativamente bajas, pero aparentemente también se están incrementando; no obstante, la diferencia observada en Suecia entre el año 2000 (1,3 %) y el año 2004 (5,3 %) resulta difícil de interpretar debido a los cambios metodológicos (68).
En el último decenio aumentaron asimismo de manera generalizada las tasas de prevalencia en el último mes, si bien solo se han dado incrementos pronunciados en Bélgica y España. El Reino Unido, que desde principios de los años noventa presentaba los niveles más altos de Europa, ha registrado recientemente un descenso en el consumo en el último mes. Del mismo modo, Eslovaquia registró un descenso entre 2002 y 2004. En la República Checa y en Francia no ha sido posible evaluar la tendencia.
Además, las encuestas escolares pueden brindar una valiosa información sobre las tendencias en el consumo de droga entre los miembros más jóvenes de la población, lo que podría ayudar a predecir futuras tendencias entre adultos jóvenes. Desde 1995, en la mayoría de los países se ha producido un incremento general en el número de escolares que han probado el cannabis en alguna ocasión. Sin embargo, las variaciones geográficas en cuanto a las tendencias son pronunciadas. Las tendencias en la prevalencia de consumo de cannabis a lo largo de la vida entre escolares de 15 a 16 años de edad se pueden clasificar en tres grupos geográficos. En Irlanda y el Reino Unido, que tienen una larga historia de consumo de cannabis, la prevalencia a lo largo de la vida es alta, pero se ha mantenido estable durante el último decenio (alrededor del 37-39 %). En los Estados miembros de Europa Central y del Este, junto con Dinamarca, España, Francia, Italia y Portugal, la prevalencia de consumo de cannabis a lo largo de la vida fue sustancialmente superior en 2003 que en 1995. En el tercer grupo de Estados miembros (Finlandia y Suecia en el norte, y Grecia, Chipre y Malta en el sur), así como en Noruega, las estimaciones de prevalencia del consumo a lo largo de la vida entre la población de escolares permanecen a niveles relativamente bajos (del orden del 10 % o menos) (69).
En aproximadamente el 15 % de las 380 000 demandas de tratamiento declaradas en el año 2004 (datos disponibles de 19 países), se menciona el cannabis como la principal razón para derivaciones a tratamiento, lo que lo sitúa en segundo lugar por detrás de la heroína (71).
En general, el cannabis es también la segunda droga más citada en los informes sobre consumidores de droga que acceden a tratamiento por primera vez, como es el caso del 27 % de los nuevos pacientes registrados en el año 2004. No obstante, las cifras varían considerablemente entre países. Así, por ejemplo, el cannabis es mencionado por menos del 5 % de los nuevos pacientes en Lituania, Malta y Rumanía, mientras que la mencionan más del 40 % de nuevos pacientes en Dinamarca, Alemania, Hungría y Finlandia (72). Durante el período 1999-2004, el porcentaje de todos los nuevos pacientes que solicitan tratamiento para su adicción al cannabis se vio incrementado en la mayoría de los países que facilitaron datos (73).
En casi todos los países que han facilitado datos, el porcentaje de pacientes que solicitan tratamiento por consumo de cannabis es mayor entre los nuevos pacientes que entre el total de pacientes, con escasas excepciones, en que los porcentajes se aproximan (74). La mayor demanda de tratamiento por consumo de cannabis se da en entornos ambulatorios (75).
Probablemente, el incremento de la demanda de tratamiento por consumo de cannabis se puede asociar con una serie de factores. En esta área continúa siendo necesario realizar estudios de investigación. Entre las posibles razones que motivarían este incremento se incluyen una escalada del consumo intensivo de cannabis y los problemas que ello conlleva para la población, una mayor percepción de los riesgos asociados al consumo de cannabis, un incremento claramente importante en algunos países del número de derivaciones a tratamiento por parte del sistema de justicia penal, y cambios en el sistema de informes y/o en su cobertura (76).
En general, los pacientes consumidores de cannabis se pueden dividir en tres grupos: aquellos que lo consumen de forma ocasional (34 %), los que lo consumen una o varias veces por semana (32 %) y los que lo consumen diariamente (34 %). Existen diferencias notables entre países en lo que respecta a la frecuencia del consumo de cannabis entre los nuevos pacientes, siendo los Países Bajos y Dinamarca aquellos en los que se registra el mayor porcentaje de consumidores de cannabis a diario, mientras que los mayores porcentajes de consumidores ocasionales o que no hayan consumido cannabis en el mes anterior al inicio del tratamiento se concentran en Alemania, Grecia y Hungría. Esta variación probablemente refleja las diferencias en las derivaciones a tratamiento (por ejemplo, más derivaciones del sistema de justicia penal o de redes sociales) (77).
Resulta de gran importancia la medida en que los consumidores de cannabis en tratamiento satisfacen los criterios de diagnóstico para consumo dependiente o consumo perjudicial. Actualmente se requieren más investigaciones en esta área. Dado que existen diferencias entre países en cuanto a la forma en que se realizan las derivaciones a tratamiento, en los estudios es necesario documentar las distintas características clínicas de los pacientes en tratamiento por consumo de cannabis.
Algunos pacientes que solicitan tratamiento por consumo de cannabis aportan, además, otros problemas adicionales con el alcohol o las drogas, y, en ocasiones, la solicitud de tratamiento responde a problemas de índole más general, como trastornos de la conducta entre jóvenes. Además, algunos estudios recientes revelan que se ha registrado un incremento en el número de adolescentes que solicitan tratamiento por consumo de cannabis y que padecen, a la vez, problemas de salud mental, y este podría ser un factor importante que influiría en la demanda de tratamiento (78).
También es importante comprender mejor las necesidades de los consumidores de cannabis a nivel de la población. El OEDT estima que en la UE existen alrededor de 3 millones de consumidores intensivos de cannabis (consumo diario o casi diario). Aunque se desconoce cuántos de estos consumidores solicitan tratamiento, el número de solicitudes de tratamiento asociadas con el consumo de cannabis es ínfimo en relación con esta cifra.
Los datos disponibles sugieren que las personas que reciben tratamiento por consumo de cannabis en centros ambulatorios tienden a ser relativamente jóvenes; prácticamente todos los pacientes de cannabis que reciben tratamiento por primera vez son menores de 30 años. Es más probable que el cannabis se registre como la droga primaria en los adolescentes sometidos a tratamientos de desintoxicación especializados que en los pacientes de otros grupos de edad: el cannabis representa el 75 % de las demandas de tratamiento entre los jóvenes de menos de 15 años y el 63 % entre los de 15 a 19 años (79).
La mayoría de los pacientes reconoce haber probado el cannabis por primera vez a una edad muy temprana, con un porcentaje del 36,8 % que afirma haber consumido la droga por primera vez antes de los 15 años. Casi ningún solicitante de tratamiento declara haber probado el cannabis por primera vez después de los 29 años (80).
Bien aplicados, los programas de prevención universal pueden retrasar o reducir la iniciación de los jóvenes en el consumo de sustancias como el tabaco, el alcohol y el cannabis. Este hecho resulta especialmente importante si se tienen en cuenta los datos que demuestran que las personas que consumen drogas por primera vez a una edad temprana (preadolescencia a adolescencia media) corren un riesgo significativamente mayor de desarrollar problemas con las drogas, incluida la dependencia (Von Sydow et al., 2002; Chen et al., 2005). Otro factor adicional que aboga por intensificar los esfuerzos con vistas a prevenir o retrasar la iniciación al consumo de cannabis es el hecho de que los adolescentes son más vulnerables a la toxicidad del cannabis.
Los perfiles de los jóvenes consumidores de cannabis, al menos en los primeros estadios de consumo, no difieren de los de los jóvenes que consumen alcohol o tabaco. Esto sustenta la idea de que las campañas de prevención universal dirigidas a los jóvenes no deberían centrase únicamente en el cannabis, sino que entre sus objetivos también deberían figurar la prevención del consumo de alcohol y tabaco.
El género es una cuestión importante en relación con la prevención del consumo de cannabis (véase la cuestión particular sobre género). Los chicos corren más riesgo de evolucionar hacia un consumo más intensivo, quizá debido a que las chicas son más receptivas a la desaprobación de sus padres y más cautas a la hora de elegir sus amistades. No obstante, esta realidad está cambiando, al igual que cambian los roles de los hombres y las mujeres en las sociedades modernas. En varios países europeos, los proyectos destinados a prevenir el consumo de cannabis y de alcohol (Bagmaendene, Dinamarca; Beer-Group, Alemania; y Risflecting, Austria) intentan mejorar las carencias de habilidades comunicativas de los chicos. Es sabido que una de las razones que abocan a los chicos a consumir alcohol y cannabis de forma intensiva son las dificultades que encuentran para acercarse a las chicas, motivo por el cual estos proyectos ofrecen cursos para aprender a ligar.
La prevención selectiva en las escuelas tiene como objetivo los factores de riesgo asociados al consumo de drogas, como son el abandono escolar precoz, el comportamiento antisocial, el fracaso escolar, la falta de vinculación emocional, el absentismo escolar y la reducción en la capacidad de aprendizaje debido al consumo de droga.
El proyecto alemán «Bekifft in der Schule» [fumado en la escuela] tiene por objeto formar a los profesores para que puedan detectar de forma precoz el consumo de cannabis y actuar en consecuencia, así como poner en contacto las escuelas con los centros de asesoramiento sobre drogas. Al igual que proyectos similares existentes en Austria, se trata de un plan de formación de diez módulos orientado a que los profesores tengan mayor conciencia sobre el consumo de cannabis y sepan identificar a los alumnos en riesgo.
La intervención de corta duración es un enfoque que pretende hacer reflexionar a las personas sobre el consumo de drogas y proporcionarles estrategias para que puedan controlarlo. El concepto se basa, principalmente, en entrevistas de motivación, un planteamiento sin juicios ni confrontaciones que permite estudiar los valores, los objetivos y la evaluación personal del consumo del paciente y transmitirle comentarios sobre la discrepancia entre su autopercepción y el estado real.
La intervención de corta duración se suele emplear durante la primera etapa de consumo de alcohol o drogas para evitar que se convierta en un problema de adicción grave más adelante. Existen datos que prueban la efectividad de este tipo de intervenciones en la prevención del consumo inadecuado de alcohol y tabaco y, además, hay un creciente interés por utilizar esta estrategia en relación con otras sustancias.
La intervención de corta duración ha demostrado ser de gran utilidad en las medidas de prevención selectivas dirigidas a los consumidores de cannabis que no suelen entrar en contacto con servicios de tratamiento. En el caso de los consumidores intensivos de cannabis, los programas que se basan en la educación y ponen énfasis en la abstinencia pueden no resultar efectivos.
Las intervenciones de corta duración son rentables y pueden resultar especialmente adecuadas para los consumidores de cannabis, ya que parecen proporcionar buenos resultados con los consumidores que:
• tienen pocos problemas con el consumo de drogas,
• presentan bajos niveles de dependencia,
• poseen un historial breve de consumo de drogas,
• gozan de un entorno estable (social, escolar/académico, familiar),
• no están seguros o se muestran indecisos a la hora de modificar sus pautas de consumo.
Este enfoque se emplea actualmente en varios países, incluidos Alemania, los Países Bajos, Austria y el Reino Unido, donde las intervenciones se presentan en forma de sesiones de asesoramiento, cursos sobre el cannabis o incluso páginas web de autoayuda. Por ejemplo, el programa alemán «Quit the Shit» [Deja la mierda] (www.drugcom.de) de asesoramiento a través de Internet es un enfoque innovador que emplea la telemática y se dirige a los consumidores de cannabis que quieren reducir el consumo o dejar de consumir esta droga. Otros sitios web similares con componentes de autoayuda son www.jellinek.nl/zelfhulp/cannabis/frameset.html de Jellinek (Países Bajos) y www.knowcannabis.org.uk/ de HIT (Reino Unido).
En Alemania, Francia y los Países Bajos existe un nutrido número de centros específicos de asesoramiento en materia de drogas. Desde enero de 2005, se han abierto en Francia más de 250 clínicas de «asesoramiento en materia de cannabis». Dirigidos a adolescentes que estén pasando por dificultades a raíz del consumo de cannabis u otras drogas, así como a sus familiares, estos centros respetan el anonimato, son gratuitos y están abiertos a todo el mundo. Se encuentran ubicados en las principales ciudades francesas para facilitar el acceso. El asesoramiento corre a cargo de profesionales con formación en el uso de herramientas de evaluación y de intervenciones breves para tratar las adicciones, y que son, asimismo, capaces de identificar los servicios sociales, médicos o psiquiátricos adecuados para los pacientes que requieren una asistencia especializada. Este nuevo tipo de estructura debe ser sometido a un estudio de seguimiento. Los primeros datos disponibles de los dos o tres primeros meses de funcionamiento de este sistema muestran que cada mes acuden a estos centros entre 3 500 y 4 000 personas, de las cuales entre 2 000 y 2 500 consumen cannabis (los demás son padres, parientes y trabajadores sociales). Existen estrategias alternativas que consisten en ofrecer cursos de corta duración pero bien estructurados con unas diez sesiones en grupo (Alemania, Dinamarca, Países Bajos, Austria). En el marco del proyecto neerlandés-alemán EUREGIO se ha publicado un manual de acompañamiento sobre el programa de formación SKOLL (técnicas de autocontrol).
Con frecuencia, los «cursos de formación» específicos sobre el cannabis se basan en el hecho de que el consumo o la posesión de cannabis son ilegales y los participantes son derivados por el sistema de justicia penal. La motivación a participar en dichos cursos se debe en gran medida a que la asistencia es parte obligatoria de la sentencia judicial. No obstante, estos métodos permiten establecer contacto con al menos una parte del grupo en riesgo.
Numerosas intervenciones de prevención selectiva en Europa tienden a facilitar información sobre el cannabis. Varios enfoques más factuales, que incluyen la reestructuración normativa (por ejemplo, aprender que la mayoría de los jóvenes desaprueba el consumo), la práctica de la reafirmación personal, la motivación y el establecimiento de objetivos, así como la rectificación de falsos mitos (de los valores asociados con el cannabis) aún deben establecerse como elementos estándar de los programas de prevención del consumo de cannabis. Un metaanálisis reciente sobre los programas de prevención para jóvenes vulnerables (Roe y Becker, 2005) reveló que los enfoques basados en la información apenas inciden o no inciden en absoluto en los comportamientos o actitudes en relación con el consumo, tanto en la prevención universal como en la prevención selectiva. Los mismos autores descubrieron que los programas exhaustivos de influencia social tienen un efecto importante en los jóvenes vulnerables.
Una noción importante que se obtiene a partir de las escasas evaluaciones disponibles sobre los proyectos europeos de prevención selectiva del consumo de cannabis (FRED, Way-Out, Sports for Immigrants [deportes para los inmigrantes] y otros; véase más arriba y EDDRA en la dirección http://eddra.emcdda.europa.eu) es la eficacia de las técnicas globales de influencia social. Entre los efectos positivos obtenidos por estas técnicas están la reducción de los niveles de consumo, la mayor autopercepción del consumo problemático, la reducción de los principales factores de riesgo y problemas asociados, y un mayor autocontrol y motivación.
(40) Este dato deberá cotejarse con la información correspondiente a 2004, cuando se disponga de ella. Faltan los datos relativos al número de incautaciones de cannabis y cantidades aprehendidas en Irlanda y el Reino Unido en 2004; asimismo, faltan los datos relativos al número de incautaciones de cannabis en los Países Bajos en 2004. Con fines estimativos, los datos no disponibles para 2004 fueron reemplazados por los datos correspondientes a 2003. Los datos sobre las cantidades aprehendidas en 2004 facilitados por los Países Bajos son sólo estimativos y no pueden ser incluidos en el análisis de tendencias de 2004.
(41) Véase el cuadro SZR-1 del boletín estadístico de 2006.
(42) Véase el cuadro SZR-2 del boletín estadístico de 2006.
(43) Véase la nota a pie de página (40). Faltan los datos relativos al número de incautaciones de hierba de cannabis registradas en Polonia en 2004.
(44) Véase el cuadro SZR-3 del boletín estadístico de 2006.
(45) Véase el cuadro SZR-4 del boletín estadístico de 2006.
(46) Véase la nota a pie de página (40).
(47) Véase el cuadro PPP-1 del boletín estadístico de 2006.
(48) Tomando 1999 como año base a efectos del valor del dinero en todos los países.
(49) Durante el período 1999-2004 se dispuso de datos sobre los precios de resina/hierba de cannabis de al menos tres años consecutivos en Bélgica, la República Checa, Alemania, España, Francia, Irlanda, Chipre, Letonia, Lituania, Luxemburgo, los Países Bajos, Polonia, Portugal, Eslovenia, Suecia, el Reino Unido, Bulgaria (solo hierba), Rumanía, Turquía y Noruega. Sin embargo, en la República Checa no se analizaron las tendencias a causa de limitaciones metodológicas que afectaban a los datos presentados.
(50) Tomando 1999 como año base a efectos del valor del dinero en todos los países.
(51) Véase el gráfico PPP-2 del boletín estadístico de 2006.
(52) Véase el cuadro PPP-5 del boletín estadístico de 2006.
(53) Para calcular el porcentaje medio se han ponderado las tasas de prevalencia nacionales en función de la población del grupo de edad relevante en cada país. Las cifras totales se han calculado multiplicando las tasas de prevalencia por el número de personas del grupo de edad correspondiente en cada país; en los países en los que no se disponía de información se ha estimado la prevalencia media. Probablemente las cifras aquí indicadas corresponden al mínimo, ya que es posible que no se haya informado de todos los casos.
(54) En este texto, las cifras del Reino Unido se basan en el British Crime Survey de 2005 [Estudio sobre la delincuencia británica] (Inglaterra y Gales), por razones prácticas. Se dispone, además, de cálculos estimativos sobre Escocia, Irlanda del Norte y un cálculo estimativo combinado sobre el Reino Unido (presentado en el boletín estadístico).
(55) Véase el cuadro GPS-1 del boletín estadístico de 2006.
(56) Véase el cuadro GPS-3 del boletín estadístico de 2006.
(57) Véase el cuadro GPS-5 del boletín estadístico de 2006.
(58) Véanse los cuadros GPS-2, GPS-4 y GPS-6 del boletín estadístico de 2006.
(59) Véanse los cuadros GPS-14, GPS-15 y GPS-16 y los gráficos GPS-2, GPS-3, GPS-11, GPS-12, GPS-13 y GPS-26 del boletín estadístico de 2006.
(60) Fuente: SAMHSA, Oficina de Estudios Aplicados, 2004 National Survey on Drug Use and Health [Encuesta nacional sobre consumo de drogas y salud 2004] (http://oas.samhsa.gov/nsduh.htm#nsduhinfo). Obsérvese que el margen de edad utilizado para «todos los adultos»en la encuesta estadounidense (a partir de 12 años) es más amplio que el margen estándar utilizado para las encuestas europeas (de 15 a 64 años).
(61) Véase el cuadro EYE 1 del boletín estadístico de 2006.
(62) Encuesta ESCAPAD realizada entre jóvenes, incluidos los de 17 y 18 años que hayan abandonado los estudios.
(63) Véase el cuadro EYE 3 y el gráfico EYE 1 (parte i) del boletín estadístico de 2006.
(64) Véase el gráfico GPS-24 del boletín estadístico de 2006.
(65) Aún no hay una definición universalmente aceptada de «consumo intensivo de cannabis»; al contrario, la definición varía en los diferentes estudios. No obstante, se trata de un término general que designa un consumo de cannabis que sobrepasa cierto umbral de frecuencia. No implica necesariamente la existencia de «dependencia/abuso» u otros problemas, pero se considera que aumenta el riesgo de sufrir consecuencias negativas, incluida la dependencia. En este capítulo, las cifras corresponden al «consumo diario o casi diario» (definido como consumo durante 20 o más días en el último mes). Este patrón de referencia se ha usado con frecuencia en estudios y se puede obtener del Modelo de cuestionario europeo. El riesgo de dependencia es menor cuando el consumo es menos frecuente.
(66) Véase el gráfico 4 del Informe anual de 2004.
(67) Desde 1994, el primer año en que se dispone de información basada en el British Crime Survey [Estudio sobre la delincuencia británica] para Inglaterra y Gales.
(68) Véanse los cuadros GPS-4 y GPS-14 del boletín estadístico de 2006.
(69) Véase el cuadro EYE-5 (parte i) y gráfico EYE-1 (parte ii) del boletín estadístico de 2006.
(70) El análisis de la distribución general y las tendencias se basa en el análisis de los datos de pacientes que solicitan tratamiento en todos los centros de tratamiento; el análisis del perfil de los pacientes y sus pautas de consumo se basa en los datos de los centros de tratamiento ambulatorio. En la cuestión particular sobre género, publicada conjuntamente con el Informe anual del OEDT de 2006, podrá encontrar un análisis específico desglosado en función del género.
(71) Véase el gráfico TDI-2 del boletín estadístico de 2006.
(72) Véase el cuadro TDI-4 (parte ii) del boletín estadístico de 2006.
(73) Véase el gráfico TDI-1 del boletín estadístico de 2006.
(74) Véanse los cuadros TDI-3 (parte iii) y TDI-4 (parte iii) del boletín estadístico de 2006.
(75) Véase el cuadro TDI-25 del boletín estadístico de 2006.
(76) En el año 2007 será publicado un monográfico del OEDT sobre el cannabis; tres capítulos del monográfico tratarán sobre el incremento de la demanda de tratamiento por consumo de cannabis.
(77) Véase el cuadro TDI-18 del boletín estadístico de 2006.
(78) http://www.addaction.org.uk/Drugcannabis.htm#top.
(79) Véase el cuadro TDI-10 (parte i) y (parte ii) del boletín estadístico de 2006.
(80) Véase el cuadro TDI-11 (parte ii) y (parte ix) del boletín estadístico de 2006.