Presentamos a continuación el undécimo informe anual del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, que este año se publica en 23 lenguas europeas. Volviendo la vista atrás, a los informes que el Observatorio ha ido publicando en años anteriores, llama la atención por contraste el grado de minuciosidad de la información con la que hoy contamos, reflejo de una situación más compleja que antes: no sólo la del consumo de drogas ilícitas en Europa, sino también la de las formas de combatir el problema.
La información sometida a análisis ha incrementado considerablemente su volumen. El informe de este año se basa en datos aportados por los 25 Estados miembros y Noruega y, en algunos casos, Bulgaria, Rumanía y Turquía. No sólo es mayor el número de países que facilitan datos; también lo es la cantidad de datos comparables con que cada uno de ellos contribuye. Tal volumen de información dibuja un paisaje mucho más detallista que nunca de la situación de la droga en Europa y de su dinámica. El cometido del OEDT ha sido explorar esta complejidad, agrupando las experiencias comunes y explicando las divergencias. Los Estados miembros, que han invertido en la recopilación de datos y colaborado en el trabajo del Observatorio, han comprendido que los problemas que hoy sufren sus vecinos podrían ser los suyos un día. Esta convicción queda patente en la nueva estrategia de la Unión Europea en materia de drogas y los planes de acción en que ésta se plasma, que parten de un consenso sobre la importancia de recabar y compartir información, la necesidad de identificar y divulgar las buenas prácticas y el valor de la cooperación y la acción coordinada frente a esa amenaza común para la salud, el bienestar y la seguridad de nuestros ciudadanos que las drogas representan.
Una reflexión sobre la información de que hoy disponemos nos recuerda también la necesidad de no bajar la guardia y nos previene de los peligros de la complacencia. En este informe suenan voces que alertan sobre las infecciones por VIH en el contexto de las drogas y de las muertes relacionadas con drogas. En cualquier caso, en Europa se ha hecho en general un gran esfuerzo por tratar este tipo de problemas, y los avances logrados son palpables. Ello significa que los políticos europeos han tenido que tomar decisiones difíciles, y que lo han hecho tras estudiar minuciosamente todos los datos a su alcance, una forma de hacer política digna de aplauso. En el debate global sobre el problema de las drogas abunda la retórica sobre la necesidad de un planteamiento equilibrado y basado en hechos concretos: en Europa, tal vez más que en ningún otro lugar, hemos pasado de las palabras a los hechos. Pese a las diferencias entre los Estados miembros en cuestiones de detalle sobre los problemas que la droga les plantea y las prioridades de actuación, todos ellos coinciden en la importancia de compartir la información y de colaborar para reducir la oferta de drogas, así como en la necesidad de equilibrar las acciones destinadas a reducir la oferta con las que pretenden reducir la demanda. Además, cada vez es mayor el consenso sobre la necesidad de que sean los datos fehacientes los que orienten las decisiones sobre qué programas y acciones son los mejores para nuestros ciudadanos. Este planteamiento europeo se manifiesta no sólo en la nueva estrategia europea en materia de drogas que han adoptado los Estados miembros, sino en la aparición en Europa de una voz más fuerte y unísona en esta materia y en el trabajo del OEDT, donde nos esforzamos por cumplir nuestra misión de facilitar a los políticos la toma de decisiones ofreciéndoles unos análisis imparciales y de rigor científico de la información sobre el fenómeno de las drogas en Europa.
El consumo de drogas es un asunto complejo que rechaza las conclusiones simplistas. Pese a todo, de la experiencia europea una conclusión se impone incontestablemente: hemos aprendido que trabajar juntos no sólo es productivo, sino indispensable para poder desarrollar mecanismos efectivos de respuesta a los retos que el consumo de drogas ilícitas nos plantea.
Marcel Reimen
Presidente del Consejo de Administración del OEDT
Wolfgang Götz
Director del OEDT