En varios lugares del mundo se ha informado de problemas significativos por consumo de metanfetaminas, incluidos los Estados Unidos, el sureste asiático y el Pacífico, y África (ONUDD, 2006). El consumo de metanfetaminas puede ocasionar problemas graves para la salud, como la psicosis y la dependencia, y puede estar vinculado a comportamientos de riesgo, que incluso podrían implicar la transmisión del VIH.
Tradicionalmente, el consumo de metanfetaminas en Europa se ha concentrado en la República Checa, donde se calcula que los consumidores problemáticos de metanfetaminas, o pervitín, (20 300) son el doble que los consumidores problemáticos de opiáceos (9 700). Durante los últimos años, las metanfetaminas se han convertido en la droga principal más frecuente entre los consumidores que solicitan tratamiento por primera vez en Eslovaquia, y se han detectado altos niveles de consumo de metanfetaminas en algunas subpoblaciones de Hungría. Según los informes de 2005 de la red Reitox, otros siete países (Dinamarca, Francia, Letonia, Eslovenia, el Reino Unido, Bulgaria y Noruega) han registrado un aumento en las incautaciones y/o el consumo de esta droga, principalmente entre las personas que frecuentan clubes y fiestas. En la actualidad, la información disponible no nos permite extraer conclusiones sólidas sobre las tendencias en el consumo de metanfetaminas en estos países. Sin embargo, la difusión de esta droga en el resto del mundo y el potencial que posee esta sustancia para causar importantes problemas para la salud deja patente la necesidad de realizar controles frecuentes en este ámbito.